El Juzgado de lo Penal número 3 de Pontevedra ha reconocido que tocar a una mujer en el culo es un delito de abuso sexual y, por ello, ha condenado a un hombre a 18 meses de multa, a razón de seis euros diarios. Esta sentencia, que habla del “carácter aislado” del comportamiento de los principales imputados, ocurre a pesar de que la Fiscalía se opuso a esta consideración del delito en la investigación y en la audiencia del propio juicio.

En la sentencia judicial suscrita por Julia Monteagudo Limeres, a cuyo contenido ha tenido acceso Europa Press, se hace constar expresamente que la mujer que es víctima de agresión sexual ”.no consintió en el acto de tocar las nalgas, lo que él mismo conocía, ya que en realidad se llevó a cabo con la denunciante de espaldas “.

A pesar de que la sentencia penaliza la actuación del principal imputado, la defensa de la víctima no está satisfecha y ya ha pedido una aclaración de la sentencia judicial, ya que para uno de los testigos que comparecieron en la audiencia, un guardia civil, pidió que se le descontara testimonio por “mentir” en su declaración de la audiencia oral, con una imputación. por el delito de falso testimonio, con apertura de diligencia previa.

En la propia audiencia, el abogado de la víctima advirtió sobre posible “falso testimonio” de este hombre, Presente en el pub donde la mujer fue agredida sexualmente por un hombre en presencia de varios amigos. La sentencia no resuelve sobre este tema, de ahí la solicitud de aclaración.

Absolución del otro acusado

Independientemente de la sentencia multa para el acusado principal, el juez absuelve al segundo de los juzgados, en este caso, por presuntas coacciones y amenazas a la joven luego del ataque, algo con lo que la defensa de la víctima también está descontenta y por eso estudiarán apelar la sentencia judicial.

El juez entiende en el fallo que, aun cuando las palabras que asegura la víctima fueran pronunciadas, “les faltaría intensidad y seriedad coactiva”. Presuntamente amenazó con “meterse en líos”, ya que la víctima en el momento de los hechos era un agente en formación y, según afirmó, intentaron intimidarla con la presencia de un superior.

En este sentido, la defensa sostiene que “ver claramente” en las imágenes, que se han visto en el juicio, como “se enfrenta” a la víctima, quien denunció la coacción y amenazas de irse y no llamar a la policía.

La defensa de la víctima también desacredita el hecho de que no se declare ningún tipo de responsabilidad civil por no entender que existe algún “daño”.

Los hechos

Los hechos ocurrieron en una cabina de un Pub de Pontevedra en la madrugada del 24 de febrero de 2019, en presencia de 15 hombres de un equipo de fútbol que dijeron que venían de una cena. En este sentido, la defensa intentó demostrar que se trataba de mostrar una “coacción de grupo” que el juez, sin embargo, no ha estimado.

La Fiscalía sostuvo que hubo una ataque a la dignidad de la víctima y reprochó la actitud del acusado de abuso sexual y ahora condenado, pero no se sumó al pedido de condena, por considerar que fue “un toque fugaz”.

Según la denunciante, se encontraba conversando con unos amigos dentro del local y, cuando fueron a tomar una foto grupal, una persona “le dio una palmada en el trasero”.

Durante el juicio, la denunciante informó que luego de su reacción al contacto se creó una “atmósfera de burla” hacia ella, por eso se sintió “humillada y molesta”.

Mientras tanto, el abogado del denunciante insistió en el carácter sexual del asalto después de ver las cámaras de seguridad. “La miraban como un objeto de deseo y se animaban a tocarle el culo”, denunció.

El denunciante es un guardia civil y en ese momento estaba entrenando. En un momento de la discusión, alguien le dijo que había un teniente coronel en el grupo y, según lo recogido en el juicio, la invitaron a salir y a renunciar a sus esfuerzos por identificar a quien le tocó el culo por culpa de lo que de otra manera “iba a tener problemas”.