Turistas en una playa de Benidorm (Alicante).
Turistas en una playa de Benidorm (Alicante).Efe

Si bien el aumento de casos asociados a la variante delta, con las consiguientes medidas para restringir la movilidad y la actividad, supondrá previsiblemente una reducción de las previsiones de crecimiento económico, el entorno es claramente expansivo. Y es mucho más dinámico de lo que podría esperarse a principios de año, especialmente en Estados Unidos. El grueso de las previsiones contemplan un avance ligeramente por encima del 7%, frente al 4% anticipado hace seis meses. Es en la economía china donde no ha habido revisiones y, a pesar de las persistentes dudas sobre la solvencia de una gran empresa y, más recientemente, la corrección de su bolsa, es posible mantener el 8% como previsión para 2021.

En el caso de la eurozona, una vez más, estamos asistiendo a un menor dinamismo (4%), pero no parece que esta vez vaya a estar sujeta a un recorte en la previsión dado que el impacto de la nueva ola de covid es siendo diferencialmente más bajo (el sorpasso en el porcentaje de población vacunada).

Así, el entorno económico sigue siendo expansivo, lo que lleva a un análisis de lo que ocurre con la inflación, donde hay menos consenso. La mayoría considera que el repunte es temporal y que desde la zona alta actual estaremos asistiendo a una moderación hacia el 1,5% -2,5% en un período de 12 meses. Esto debería ayudarse reduciendo los “efectos de base”, el más importante de los cuales está relacionado con la energía. Y a ello contribuirá la caída del precio del barril observada en los últimos días, que, aunque sigue siendo considerablemente superior a hace un año, su variación interanual es claramente menor (50% actual frente al 150% de hace tres meses). Pero es obvio que los riesgos para la inflación están al alza, y no solo por el dinamismo económico, sino también por el enorme aumento de la oferta monetaria, así como por el bajísimo nivel de las tasas de interés.

De esta forma, se han acumulado declaraciones en los últimos días que advierten que, dados estos riesgos para la estabilidad de precios y menores para el crecimiento, es el momento de reducir paulatinamente los estímulos aprobados en marzo de 2021, cuando la situación era claramente peor que ahora. Se refieren a programas de compra de bonos de los bancos centrales. Y la atención se centra en Estados Unidos, donde la Reserva Federal podría anunciar un recorte en el volumen de adquisiciones mensuales. Esto, junto con el aumento de la emisión neta por parte del Tesoro, es un factor que debería impulsar al alza las tasas de interés nominales a 10 años. La rentabilidad del TNote (deuda estadounidense a 10 años) en la zona del 1,35% no es muy compatible con las expectativas de avance del PIB nominal (más del 10%). Los rendimientos cercanos al 2% son más consistentes. Ese debería ser el movimiento de la sección larga de la curva del dólar en las próximas sesiones, con un efecto de arrastre sobre el euro.

Diego Mendoza y David Cano Son profesores de Afi, School of Finance.



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