Realizar ejercicio físico o practicar deporte tiene enormes beneficios, no solo a nivel físico, sino también mental. Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, tensión arterial y estrés, ayuda a controlar el colesterol y nos hace descansar mejor. Sin embargo, en los últimos años, la lucha contra la inactividad física se ha estancado, según la revista. La lanceta en una serie de tres artículos sobre el tema. A nivel mundial, los problemas derivados de la falta de ejercicio físico y el sedentarismo son responsables de más de cinco millones de muertes cada año y, a su vez, suponen casi 46.000 millones de euros de gasto sanitario. De esa cantidad, unos 26.000 millones provienen del sector público.

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Los dos primeros estudios se centran en jóvenes de hasta 24 años y personas con discapacidad, dos grupos de población clave. La primera, por el triple beneficio que conlleva la práctica deportiva: significa mejor salud hoy, cuando esa generación crezca y para la próxima generación. En el caso de las personas con discapacidad, estas tienen un mayor riesgo de padecer problemas cardíacos, diabetes u obesidad, por lo que hacer ejercicio físico es una forma fácil de protegerse. El tercer informe analiza las políticas en torno al deporte llevadas a cabo durante la celebración de los Juegos Olímpicos en los últimos años y el efecto que tuvieron en la rutina de los ciudadanos del país donde se llevaron a cabo.

Los problemas derivados del sedentarismo son responsables de más de cinco millones de muertes al año y suponen 46.000 millones de euros anuales en gasto sanitario.

Según la publicación, el nivel de actividad física en los adolescentes se ha estancado desde 2012 y el 80% de los jóvenes no sigue la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de hacer ejercicio una hora al día. El 40% de los niños en edad escolar nunca caminan a la escuela y el 25% pasa más de tres horas al día sentado después de asistir a clases y completar sus tareas. El estudio también analiza el uso de pantallas por parte de los jóvenes en 38 países europeos. En España, el 53% de los niños y el 48% de las niñas pasaban más de dos horas al día viendo la televisión, frente a la media europea del 60% y 56%, respectivamente. En cuanto a los videojuegos, nuestro país también se mantiene ligeramente por debajo de la media. Si en el continente el 51% de los niños y el 33% de las niñas pasan más de dos horas diarias jugando con la videoconsola, en España esas cifras son del 37% y 29%, respectivamente. Para Esther van Sluijs, autora de esta primera investigación, “los datos sugieren que el uso de pantallas está reemplazando otras actividades sedentarias, como leer libros o revistas o escuchar la radio, pero no necesariamente reemplaza la actividad física”.

En el caso de las personas con discapacidad, los investigadores han determinado que tienen entre un 16 y un 62% más de probabilidades de no cumplir con las recomendaciones de actividad diaria. Es un gran margen, pero depende de los ingresos del país, sexo o nivel y número de discapacidades. “Necesitamos más investigación centrada en las personas con discapacidad, así como políticas concretas y cohesivas para garantizar que se mantengan los derechos de estas personas y se les permita participar en actividades físicas”, dice Kathleen Martin Ginis, del Universidad de Columbia Britanica y uno de los autores.

El Paseo de la Castellana, durante la desescalada en la Comunidad de Madrid, cuando se hizo peatonal para facilitar los paseos.
El Paseo de la Castellana, durante la desescalada en la Comunidad de Madrid, cuando se hizo peatonal para facilitar los paseos. JuanJo Martín / EFE

La obra lamenta que la celebración de grandes eventos deportivos (principalmente los Juegos Olímpicos, aunque también mencionan la Eurocopa y la Copa América de fútbol celebrada en 2021) no sean utilizados por las administraciones para promover la práctica deportiva. Con la excepción de los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing (China) y los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 en Nagano (Japón), en ningún país organizador aumentó la participación ciudadana en las actividades deportivas. “Los grandes eventos hacen que la gente se interese en el ejercicio, pero algunos pueden pensar que este deporte está más allá de sus capacidades o habilidades, por lo que tenemos que ofrecer programas para personas de todas las edades y niveles de actividad. ”, Pregunta Adrian Bauman, investigador del Universidad de Sydney y uno de los autores de este trabajo.

La lanceta también menciona la pandemia como una oportunidad perdida para el deporte. Aunque se convirtió en una actividad esencial en algunos países durante el bloqueo, los gobiernos no aprovecharon este creciente interés. “Las primeras campañas gubernamentales durante la pandemia de covid animaron al público a salir y hacer ejercicio. ¿Por qué entonces los gobiernos no pueden comprometerse a promover la actividad física como una necesidad humana esencial más allá e independientemente del COVID-19? ”Pregunta el artículo.

Jesús del Pozo, catedrático de Actividad Física de la Universidad de Sevilla, explica este estancamiento debido a la digitalización de los últimos años. “Básicamente hemos vivido una revolución tecnológica en la que hemos aumentado el uso de pantallas y esto implica que estamos aumentando el nivel de sedentarismo”, dice. Para el investigador, este problema viene de lejos, aunque con el covid se ha acentuado. “Lo mínimo que los niños pasan sentados en la escuela son seis o siete horas”, dice. “El ser humano no está diseñado para estar sentado y hemos desarrollado nuestra vida en base a un estilo de vida sedentario”, concluye.

Con la excepción de los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing y los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 en Nagano, en ningún país anfitrión de los Juegos Olímpicos aumentó la participación ciudadana en las actividades deportivas.

Para Del Pozo, este estudio es una llamada de atención al mundo científico para señalar hacia dónde deben ir los próximos estudios. “No hay evidencia de cómo se da la transición al pasar de la adolescencia a la adultez ni qué estrategias debemos seguir”, dice la investigadora. Del Pozo también pide revisar las recomendaciones de la OMS: “Quizás sea necesario volver a estudiar el impacto en términos de salud de estas guías. No está tan claro que si tengo 18 años y hago más de 150 minutos semanales de actividad física moderada eso tendrá un impacto positivo en mi salud ”.

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