era recuperandose de Matria de la ministra Yolanda Díaz cuando me enteré del proyecto del Gobierno de introducir la enseñanza de perspectiva de género de las matemáticas y algo que ellos llaman sentido socioemocional. Al mismo tiempo, leí algunas declaraciones de quien fuera el cantante de la Pistolas sexuales, John Lydon (en arte Johnny podrido), acerca de su decepción con la izquierda, que considera actualmente integrado por una banda de denunciantes empeñados en afirmaciones absurdas. Teniendo en cuenta que votó por Donald Trump, tal vez no debería prestarle mucha atención pero, como ciudadano preocupado por el progresismo cretinización de la izquierda española (gracias, sobre todo, a Ya podemos los comunes de Ada Colau, aunque con la colaboración del PSOE, supuestamente dejado de toda la vida), y como ex fanático de los Sex Pistols, termino admitiendo que tiene razón. Intuyo que la NII (Nueva Izquierda Imbécil) no es un invento exclusivamente español y que cualquiera, sin importar dónde viva, puede darse cuenta de la expansión de este preocupante fenómeno.

Personalmente, me resulta muy triste que la izquierda esté perdiendo a pasos agigantados su altura moral, indiscutible durante mi juventud, mientras que la derecha se contenta con seguir siendo lo que siempre ha sido e incluso logra reclutar pensadores para su desafortunada causa que yo. no mencionaré. , pero eso difícilmente puede describirse como loco. El NII está expulsando a muchas personas de las filas del progreso eso ya ya no puede soportar la mierda que tiene que escuchar a las personas que, en teoría, la representan. Yo diría que la entrada de Podemos en el gobierno de la nación ha acelerado la creación de la NII, ya que casi todos los ocurrencias con el que nos ha castigado desde hace algún tiempo. Hasta ahora, el NII se ha centrado en temas como el feminismo o la violencia de género, temas que deben abordarse, aunque probablemente no como lo hace Irene Montero, una mujer de uno simplicidad intelectual sombrío, como se demostró recientemente cuando expresó públicamente su solidaridad con Rocío Carrasco mientras ganaba dinero en Tele5 explicando sus desgracias maritales a media España. Estoy seguro que hay casos más graves (o menos pagados) que el de la hija de La Más Grande, pero la señora Montero eligió ese porque era popular y apareció en Tele5. Decirle que el maltrato a las mujeres es un asunto muy serio, pero que la historia de Rociíto puede no ser el mejor ejemplo sería, me temo, una pérdida de tiempo como cualquier otra.

Luego vino Yolanda Díaz con que hay de la Matria, otra estupida controversia que, además, trató de culpar indirectamente a los hombres de la forma desastrosa en que, al parecer, nos relacionamos con el país en el que nacimos. Ministro Castells No tardamos mucho en darnos cuenta de que los estudios tenían que ser humanizados (o algo así) y que suspender a los alumnos (por muy burros que fueran) era lo ideal para amargar su futuro, por eso el El hombre propuso que fuera posible aprobar la asignatura prácticamente sin haber pasado nada (si me equivoqué, me disculpo). Y ahora somos atacados con el sentido socioemocional de las matemáticas y la necesidad de aplicar la perspectiva de género a un tema tan abstruso.

Hasta ahora, las iniciativas del NII me irritaban pero, hasta cierto punto, las entendía. Con las matemáticas, ya no obtengo nada. Es cierto que siempre me negué a estudiarlo. Y tengo la impresión de que las matemáticas siempre han sido un galimatías indescifrable para la mayoría de la población y un objeto de fascinación (e incluso diversión) para una minoría. De todas las asignaturas disponibles en nuestras universidades, si hay alguna en la que la perspectiva de género me parece inapelable, es la matemática. Sinceramente, no entiendo cómo se puede aplicar la perspectiva de género en este caso (por no hablar del sentido socioemocional). No sé de qué mente privilegiada han salido estos conceptos, pero admito que no estoy a su altura y que, a riesgo de convertirme en machadiano y despreciar todo lo que no sé, creo que estoy ante un descomunal mierda pseudo-progresiva. Lamento coincidir con el PP y Vox, pero me temo que cada vez tengo más puntos de contacto con el pensamiento político actual de Johnny Rotten.

En el medio de una pandemia atroz, con el precio de la luz a través del techo, en su totalidad ola de calor y con el temporada de incendios en plena marcha, el NII me deja con la perspectiva de género en las matemáticas después de haber perdido el tiempo con la Matria y con la solidaridad con Rociíto. ¿Un voto de por vida a la izquierda para que ahora pueda salirme con la mía? Como diría el Dr. Maligno de las aventuras de Austin Powers, mientras lleva la punta de su dedo meñique a la esquina, “¡Exijo un poco más de respeto!”.



Source link