Enfrentamientos entre la policía y los manifestantes durante la jornada de protestas del pasado martes.
Enfrentamientos entre la policía y los manifestantes durante la jornada de protestas del pasado martes.Marcos Moreno

Las calles de Cádiz han amanecido este jueves con un panorama muy diferente al de los últimos nueve días: ni piquetes informativos, ni barricadas en llamas, ni cargas policiales por golpes de pelotas de goma y tanques. El pacto alcanzado al final de la noche del miércoles entre empresarios y sindicatos del sector del metal ha dado como resultado la normalidad en los principales centros de trabajo, luego de que UGT y CC OO hubieran suspendido la huelga indefinida con el aval “de la mayoría”, ya que ambos han asegurado las organizaciones en un comunicado. Sin embargo, las fuerzas minoritarias CGT y CTM han mostrado su rechazo a lo que han denominado un “acuerdo de migajas” y piden continuar con la huelga, aunque reconocen que no saben cuántos trabajadores han optado por seguir su llamado.

Temprano esta mañana, la actividad ha vuelto a la normalidad en los 6.000 centros de trabajo que aglutinan a 30.000 trabajadores de la provincia -según datos de la patronal-, después de que las condiciones del nuevo convenio hayan sido aprobadas por la mayoría de las distintas asambleas. Así ha sucedido, por ejemplo, en las tres fábricas que Navantia tiene en Puerto Real, Cádiz y San Fernando, según han confirmado fuentes de la empresa. De madrugada, los delegados de UGT y CC OO – sindicatos mayoritarios y negociadores en la mesa – ya habían aprobado por amplia mayoría el cese de las movilizaciones. Sin embargo, la patronal ha sido cautelosa ante el fin de la huelga, esperando que los empleados de los turnos de tarde se pronuncien y sepan cuánto seguimiento puede tener la arenga de la CGT y la CTM para continuar con la huelga.

La letra pequeña del acuerdo entre empresarios y sindicatos no ha trascendido hasta la mañana de este jueves, luego de que los trabajadores se enteraran del mismo. El nuevo convenio tendrá una duración de tres años y finalizará a finales de 2023, aunque contará con una “ultraactividad ampliada a dos años desde su fecha de caducidad”, según consta en el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS . Esa ha sido una de las cesiones de los sindicatos, que buscaban un pacto de un solo año de duración. A cambio, los empleados han logrado una actualización salarial del 2% anual en ese período y retroactivamente desde el 1 de enero de 2021, fecha de finalización del acuerdo anterior. Una vez que se conozca el IPC real de este año -en octubre fue del 5,4% -, se contempla actualizar las tablas salariales con el 80% de la diferencia entre ese IPC y el 2% pactado, aunque esta actualización no genera retrasos.

Miles de personas pasando por la avenida principal de Cádiz este pasado martes.
Miles de personas pasando por la avenida principal de Cádiz este pasado martes.Marcos Moreno

En la práctica, supondrá que, a principios de 2022, los trabajadores permanentes tendrán actualizado su salario con un aumento del 4,4%, si los precios al consumidor se mantienen en el 5,4% actual. Esta fórmula de compensación del 80% de la diferencia entre el convenio y el IPC se mantendrá para los años siguientes, aunque reconociendo la retroactividad de ese porcentaje. Si el 1 de enero de 2024 existiera alguna disparidad entre la subida del 2% y el IPC en ese momento, el empleador se compromete a reconocerlo en las tablas salariales a partir de ese momento y como “base para el próximo convenio”. La inclusión del alto costo de vida en el convenio fue uno de los caballos de batalla de los sindicatos y uno de los mayores roces con los empresarios, en la medida en que fue el principal motivo que llevó a la huelga de nueve días.

Una comisión de seguimiento

El convenio también implica la creación de una comisión de seguimiento entre empresarios y sindicatos que se reunirá cada tres meses para analizar el grado de cumplimiento del convenio. Esta nueva figura será clave para los trabajadores temporales, uno de los problemas de un sector marcado por la temporalidad de gran parte de sus trabajadores. Para ellos, el convenio solo incluye el incremento del 2%, sin el mecanismo de compensación, dada la complejidad de reconocer un cómputo retroactivo para un año completo, cuando solo se registran por unos meses. No obstante, la comisión servirá para controlar “la eventualidad y, en particular, el control de tiempos, horas extraordinarias y pago de atrasos” que se hayan generado en esos incrementos del 2%, según consta en el convenio y confirma Juan Linares, secretario de Estado. Industria de CC OO en Cádiz.

Ambas partes asumen que se han dejado pelos en el anzuelo en unas negociaciones que han sido especialmente duras e intensas, aunque están satisfechas con lo conseguido. Mientras la calle ardía fuera, la Federación de Empresarios del Metal (Femca) ha acabado descartando los recortes económicos que planteó en un principio y que agitaron una plantilla que ya había sufrido pérdidas en los dos acuerdos anteriores, tal y como han denunciado estos días. muchos de los manifestantes. Por su parte, UGT y CC OO asumen que la actualización del IPC no será tan inmediata como pretendían, pero sí parecen lograr que a la larga el trabajador mantenga el poder adquisitivo, una de sus principales máximas.

Oferta de migas

Pero los sindicatos CGT y CTM no lo ven así, ausentes de la mesa de negociación porque no tienen representación. Ambos han publicado un duro comunicado en el que aseguran estar ante un “acuerdo de migajas”. Para ellos, esta cadencia de tres años hasta recuperar el 20% restante entre la subida y el IPC supone una rebaja de los salarios. “Todo el poder y la capacidad para hacer lo que quieran se le da al empleador”, denuncian.

De ahí que ambas fuerzas hayan pedido a los trabajadores que continúen la huelga dos días más y se sumen a una manifestación convocada por el Sindicato de Estudiantes en Cádiz el viernes a las 10:00 horas contra la violencia policial. “No estamos pensando en el final y animamos a los trabajadores a sumarse”, dice Antonio Muñoz, secretario permanente de la CGT Marina. Sin embargo, Muñoz asegura que desconoce cuántos trabajadores han apoyado el fin de la huelga y cuántos están considerando continuar. “Las asambleas se han realizado al salir. Ni siquiera se están redactando actas de las reuniones, en un plan compadre ”, ha denunciado el sindicalista.

Mientras tanto, el fin de la huelga ha generado una ola de reacciones mayoritariamente positivas de los diferentes partidos políticos, tanto a nivel nacional, regional como local. Solo la afirmación de la consejera de Industria, Reyes Maroto, de que su mediación “silenciosa” ha hecho posible el acuerdo ha suscitado una airada denuncia de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, árbitro legal y convocante de las distintas mesas de negociación en estos días. . De fondo, aún quedan las solicitudes de dimisión de Adelante Andalucía y Adelante Cádiz contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el subdelegado del Gobierno en Cádiz, José Pacheco, para el uso de la Policía Nacional de Un polémico tanque militar en medio de un barrio obrero de Puerto Real.

La duda de un estallido social

JA Cañas

Los nueve días de huelga, con imágenes de cargas policiales, barricadas e incluso un tanque, han dado la vuelta a España. Por cierto, muchos gaditanos han dado su apoyo a las movilizaciones en un sector históricamente combativo, como es el metal. La solidaridad también se ha materializado al calor de los problemas socioeconómicos que sufre la provincia desde hace décadas. En estos días de protestas -la mañana del martes más de 4.000 ciudadanos acudieron a reunirse en las calles, según los organizadores, a pesar de ser jornada laboral- se ha destacado la alta tasa de paro (más del 23%, la segunda más alta del país detrás de Huelva), la precariedad laboral o la dependencia excesiva y creciente del sector turístico, marcada especialmente por la estacionalidad. La pregunta es si todas estas quejas se saldrán con la suya una vez que los trabajadores del metal abandonen las calles.