Actualizado: 03.10.2021 18:54 h.

los independencia no puede salir de su laberinto. los celebraciones del cuarto aniversario del 1-O han certificado el desmovilización de un movimiento político que, tras el enjuiciamiento y posterior indulto de los dirigentes de la tu procesas, no tiene una agenda clara (o coherente) sobre qué pasos tomar. A pesar de la apretada agenda de eventos convocados por el Asamblea Nacional Catalana (ANC) Durante los últimos tres días, la asistencia ha caído al suelo tanto este domingo como los dos días anteriores.

En la marcha organizada este domingo, solo unos miles de seguidores han secundado el aniversario del referéndum ilegal. Según datos de la plataforma separatista, solo 7.000 manifestantes han recorrido la distancia entre las plazas Francesc Macià y Cinc d’Oros de Barcelona. La Guardia Urbana ha reducido la afluencia a 3.000 personas.

Nuevo ‘pinchazo’

Las cifras manejadas durante el pasado Diada ya advirtieron sobre la pérdida de movimiento muscular. En comparación con las cifras exageradas reportadas en años anteriores, esta vez el ANC fue más contenido y reportó 400.000 asistentes. Casi una cuarta parte de los más de dos millones que según la plataforma civil apoyaron el feriado antes del 1-O. En el acto anterior realizado para conmemorar la huelga política El 3-O, solo 1.200 personas han escuchado a los parlamentos de los jerarcas indepes.

Tres semanas después, las cifras son aún mayores. raquítico. Aunque las consignas de los líderes de la tu procesas siguen siendo los mismos, se vislumbra en los discursos de los héroes del separatismo cierta preocupación por la falta de seguimiento ciudadano, según datos de la propia organización.

El filósofo y miembro de Òmnium Cultural, Xavier Antich (izquierda), durante su intervención en la manifestación por el 1-O / ANC

El filósofo y miembro de Òmnium Cultural, Xavier Antich (izquierda), durante su intervención en la manifestación por el 1-O / ANC

Llamamientos a la movilización

El presidente del Parlamento, Laura Borràs, ha hecho un llamado a “recuperar fuerzas para implementar el resultado del referéndum” del 1-O. Por su parte, el exconsejero Josep Rull recordó que durante la sesión del 3-O “las calles de Cataluña se desbordaron de dignidad nacional y radicalismo democrático”.

Unos proclamas que se alejan de la realidad percibida en las calles cuatro años después. Este domingo, hubo casi tantos transeúntes que transitaron por las avenidas como los convocados por la ANC. Pese a ello, el presidente de la entidad, Elisenda paluzie, ha lanzado una arenga triunfalista a los manifestantes: “Fuimos ganadores porque las fuerzas de ruptura se impusieron a las de reforma. Son una demostración de control del territorio. No pudieron evitar una votación y ganar”.

La política prevalece

Un tono épico que contrasta con el cambio de rumbo en la política catalana. El debate sobre ampliación de la tercera pista de El Prat y sobre el aumento de impuestos en los próximos presupuestos autonómicos han centrado durante el último mes la agenda pública, ante el notable descontento de algunas élites políticas instaladas en el ensueño de la materialización de la república catalana.

A pesar del regreso de la realpolitik, los líderes nacionalistas mantienen el disociación entre el deseo de independencia y las obligaciones de gestión del día a día, agravado por la difícil situación que se vislumbra tras la pandemia del Covid-19. La calle, esta vez, no los acompaña.