El consejero de Inclusión, Migración y Seguridad Social, José Luis Escrivá, mantiene que las cotizaciones sociales en España están por debajo de la media de los países vecinos, a los que ha pasado muchos minutos y gráficos en su intervención inicial en el Congreso para atraer a la Comisión del Pacto de Toledo a su pacto con los sindicatos a espaldas de la CEOE para subirlos 0,6 puntos durante una década. Esta insistencia se da no solo respecto a los datos de Eurostat y OCDE sino también a lo que él mismo mantenía en abril de 2019, menos de un año antes de ser nombrado ministro.

Escrivá advirtió en un informe firmado por él mismo Desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que presidía en ese momento, que “las cotizaciones sociales en España son relativamente elevadas, situándose seis puntos por encima de la media de la OCDE”. Esta brecha se reflejó en un gráfico, que indica que las cotizaciones sociales totales como porcentaje del coste laboral en España es del 28%, frente al 22% en la OCDE. Y luego advirtió al Ejecutivo: “Se considera que cualquier modificación no debe implicar un aumento de las cotizaciones a la seguridad social, sino solo una reconfiguración de las mismas”.

Estas cifras, que son manejadas rutinariamente por la literatura académica, son nuevamente refutadas por el ministro, que se esconde detrás de diferentes indicadores que introducen variables salariales y PIB en la ecuación. Así, ha aludido al porcentaje del PIB que representan -para lo que hay que tener en cuenta que están tope- del 13,7% frente al 16,7% de la media de la UE, y ha destacado que el incremento que propone, en el 13,9 , se debe mirar con lupa. También se ha referido al coste salarial por hora trabajada, de 22 euros en España y 31 en la zona euro.

En su opinión, el aumento que propugna es “Tan pequeño que no cambia los beneficios comerciales ni sus costos laborales y salariales”. Tras sus declaraciones del lunes asegurando que España está abajo, aclaró que se refería al coste laboral añadido (salarios y cotizaciones sociales). Es decir, introduce la variable salario, con los problemas de temporalidad y baja productividad que sufre el mercado laboral español.

Pacto con los sindicatos

El alto de los precios españoles, además, aumenta si la parte que recae en la empresa, uno de los más altos del ranking. Finalmente, el pacto del Gobierno con los sindicatos eleva la carga de la imprenta al 80%, que el ministro ha protegido de reproducir la distribución general.

Sobre el impacto en jovenes, lo ha negado y por ello ha asegurado que será mucho menos de lo que el Factor de sostenibilidad quien creó el PP en 2013 pero eso no se ha aplicado, que ha insistido en que habría significado un recorte de 300 euros en la pensión del joven trabajador que ahora aporta 1.500 euros a la base de cotización. Estos datos de un Factor que el propio Escrivá defendió en 2019 como pieza fundamental de la sostenibilidad del sistema son también contrarios a lo que ha denunciado la CEOE, para quien la reforma pactada es “insuficiente, no garantiza el equilibrio del sistema y necesitará medidas adicionales en el futuro para asegurar su sostenibilidad. ”

En opinión del empleador, “aumentar las cotizaciones sociales y hacer la mayor carga recae sobre las empresas Tiene efectos negativos sobre el empleo y va en sentido contrario a lo que necesita el sistema público de pensiones. El comunicado difundido el lunes también advierte que “la propuesta del Ejecutivo tiene poco carácter intergeneracional desde carga todos los esfuerzos en los trabajadores actuales y futuros, especialmente sobre jovenes“.