Un camarero sirve una sangría en un restaurante de Pamplona.
Un camarero sirve una sangría en un restaurante de Pamplona. Cristóbal Castro

Agosto suele ser un mal mes para el mercado laboral, pero aunque el pasado fue menos oscuro, deja un dato negro. El 31 de agosto de 2021 pasará a la historia como el día en que se han extinguido más contratos desde que estalló la pandemia. En ese único día, el martes pasado, desaparecieron 294.808 cotizantes, según datos difundidos este jueves por el Ministerio de Seguridad Social. También es el segundo día en el que se pierden más afiliados en la historia del mercado laboral español después del 31 de agosto de 2018 cuando la cifra se redujo en 304.632 personas. Es la paradoja de la temporalidad y la precariedad. La gran cantidad de contratos temporales provoca una avalancha de bajas a final de mes, especialmente en agosto, la mayoría de las cuales se recuperan el primer día del mes siguiente, con lo que, en rigor, ni siquiera podemos hablar de todas. como trabajos. obra destruida.

Con el final de la temporada turística, se resuelven muchos contratos firmados solo para los meses de mayor actividad en sectores como hoteles y restaurantes, entre otros. Pero también sucede que los trabajos de temporada que se mantienen se renuevan por meses, por lo que hay muchas bajas el 31 de agosto y muchos máximos el 1 de septiembre. Por esta razón, tradicionalmente muchos contratos vencen el último día de agosto. Sucede así año tras año.

La caída de afiliación de 294.808 trabajadores al 31 de agosto de 2021 es el resultado de restar a los trabajadores que se inscribieron ese día (47.468) los que abandonaron la Seguridad Social (342.276). Esto último no debe confundirse con los despidos: son rescisiones o rescisiones de contratos que en ocasiones se renuevan el día o la semana siguiente. El número de víctimas tampoco es el más alto: medio millón de puestos de trabajo han sido eliminados en un solo día. Pero el balance neto entre máximos y mínimos nunca ha sido tan alto desde que estalló la crisis de salud causada por el covid-19. Ni siquiera en los peores días de confinamiento se perdieron tantos contribuyentes en un solo día. El lunes 16 de marzo de 2020, dos días después de la Boletín oficial del estado (BOE) publicó el decreto del primer estado de alarma, el número de ocupados cayó en 182.630 personas. Los meses siguientes perdió su trabajo, pero fue un goteo constante.

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La destrucción de empleo el 31 de agosto denota dos cosas. Por un lado, la recuperación del mercado laboral, con más contratos firmados que en el mismo mes del año anterior. Y por otro, la precariedad del sistema laboral español que adolece de una alta temporalidad. La alta temporalidad que sufre el mercado laboral español se refleja en el número de contratos que se firman por una semana e incluso por un solo día. El número de contratos registrados durante el mes de agosto ascendió a 1.407.563 y representa un incremento del 25,8% (288.900 convenios laborales más) respecto al mismo mes de 2020 cuando la pandemia golpeó con todas sus fuerzas, según datos del Ministerio de Trabajo. Del total, 1.283.266 fueron contratos temporales, el 91% del total, lo que refleja la alta temporalidad del mercado laboral.

El pasado mes de julio (mes del que ya hay estadísticas detalladas de todo tipo de contratos firmados) se firmaron 1.838.250 contratos que tuvieron una duración media de 53,19 días, según datos actualizados este jueves por el Servicio Público de Empleo (SEPE). Del total de contratos, 396.009 tuvieron una duración de un solo día. Y 87.479 del total se firmaron por una semana. La mayoría de los contratos firmados el pasado mes de julio fueron temporales o de obras y servicios. Del total, solo 165.500 fueron permanentes, el 9% del total.

El 31 de agosto del año pasado también marcó un día negro para el empleo, se destruyeron 216.235 puestos de trabajo. Aunque como la actividad turística fue menor en 2020, debido a las restricciones a los movimientos impuestas por las administraciones y a las recomendaciones de terceros países de no viajar a España, el mercado laboral tuvo menos dinamismo ese verano y los puestos de trabajo que terminaron tras el final de la temporada vacacional fueron menos que este año.