La Serie A vuelve a estar en la mira de la justicia italiana. La Guardia di Finanza, una fuerza de policía militar dependiente del Ministerio de Economía italiano, emitió un comunicado este sábado en el que anunció que el viernes por la noche se llevó a cabo un registro en la sede de la Juventus ordenado por la Fiscalía de Turín. Esta operación ha sido motivada por las sospechas del ente público sobre una irregularidad en las transacciones de venta de los jugadores y otros trámites presuntamente ilícitos realizados en los últimos tres años. Las autoridades tomaron documentos relacionados con las cuentas de la empresa con la intención de que fuera posible probar la existencia de facturas falsas.

La investigación, que se llevó a cabo tras el cierre de la Bolsa de Milán para no perjudicar el precio del club, afecta principalmente a los directivos responsables de las áreas comercial, financiera y de gestión deportiva. El presidente de la Juventus, Andrea Agnelli, y su mano derecha en la gestión de la entidad, Pavel Nedved, también son objeto de las investigaciones. La operación es parte del proceso conocido como Investigación Prisma, activo desde mayo de 2021 y coordinado por los fiscales Ciro Santoriello, Mario Bendoni y Marco Gianoglio.

La Juventus es uno de los muchos clubes con un historial de corrupción. El caso más notorio, en el que también intervinieron Milán, Lazio, Fiorentina y Reggina, es el de Calciopoli, durante la temporada 2004-2005 de la Serie A. Los directivos de estos equipos fueron sancionados por haber influido en la designación de árbitros que les fueron favorables durante los partidos clave del torneo italiano. El exdirector general de la Juventus, Luciano Moggi, fue sentenciado en 2011 a más de cinco años de prisión por su destacado papel en la trama.

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