“Dime de qué te jactas y te diré lo que te falta”, reza un refrán español que se aplica al discurso que acaba de dar nuestro presidente del gobierno en la ONU. Según Pedro Sánchez “la democracia está amenazada”, pero se olvida de decir quién, ¡él mismo! – al mismo tiempo que pide defenderlo “contra cualquier deriva totalitaria, excluyente e intolerante” que define con precisión la actual coalición parlamentaria que le permite ocupar su puesto.

Nuestros progresistas están llenos de la palabra democracia, muy excepcionalmente utilizada por verdaderos demócratas – liberales – históricamente comprometidos yn la defensa de la libertad y el cumplimiento de la ley por gobiernos electos – no por asamblea, sino indirectamente – con poder limitado en un marco institucional con una clara separación de poderes.

Nuestros progresistas, como es sabido, profesan admiración por la revolución Francesa, origen mítico de su concepción democrática de la política… totalitaria; consistente en la elección en asamblea – “general volonté” – de gobiernos con poderes ilimitados para imponerse contra los derechos de las minorías, la libertad individual e incluso la ley, ya que según Rousseau “No hay otras leyes que las dadas a los vivos”.

La “deriva totalitaria” es la tendencia del gobierno de Sánchez, como lo demuestran los siguientes hechos:

  • En esta legislatura, el vicepresidente -en presencia del presidente- del Gobierno anunció en el parlamento que “no habrá más espacio para una alternativa política de gobierno“además de declararse intachable.
  • Con la excusa inconstitucional del covid, la El parlamento fue descalificado y su labor de control del poder ejecutivo suspendida.
  • Abuso constante e injustificado de la decretos leyes —Entonces anulado por la Corte Constitucional— típico de las democracias totalitarias.
  • los repartición del poder del Estado, que constituye el bastión fronterizo que separa las verdaderas democracias -las liberales- de las falsas -las totalitarias- se ha convertido muy justificadamente – para los socialcomunistas y secesionistas en el objetivo cardinal a superar de sus aspiraciones políticas a través de la subordinación y control de la Justicia.
  • Lo sagrado requisitos de las leyes verdaderas —No ser retroactivos, ser conocidos y veraces, y lo mismo para todos – no se respetan.
  • El descarado incumplimiento de las leyes, incluido el uso gratuito de la lengua oficial del Estado, está a la orden del día.
  • los derechos de propiedad, primer mandamiento de cualquier orden social civilizado, se cuestiona en el ámbito de la vivienda, con la limitación de los alquileres y la protección de los “ocupantes ilegales”.
  • Los libros de texto de la enseñando Las secundarias están, fundamentalmente, escritas desde una perspectiva totalitaria que abarca la economía, la política y la historia.
  • los función comercial se ve obstaculizado sistemáticamente por regulaciones totalitarias contra el libre mercado.
  • La intencion es reescribir la historia al gusto totalitario de la ideología del gobierno.

Mientras tanto, en el orden moral:

  • los mentir se ha normalizado a extremos inimaginables.
  • los meritocracia se la considera desdeñosamente una virtud burguesa.
  • los frugalidad se ha metamorfoseado en una especie de “granja de animales” orwelliana.
  • los integridad —Pensar, decir y hacer lo mismo – es ajeno a nuestros gobernantes.
  • los cumplimiento de promesas Termine con su declaración.
  • los transparencia en la gestión pública solo es válido para otros.
  • los ejemplaridad en comportamiento no tiene sentido.
  • los responsabilidad nunca se ejercita.
  • los vergüenza, simplemente no existe.
  • El rresponsabilidad Es inconcebible para quienes nos gobiernan.

Todo lo dicho, y aún más lo que podría agregarse, revela un gobierno sin escrúpulos, es decir, “sin dudas ni recelos que aguijonean la conciencia sobre si algo es cierto o no, si es bueno o malo, si obliga o no obliga; lo que trae inquieto y desasosiego al espíritu … ”según la RAE.

Acciones políticas y morales inescrupulosas como las descritas están conduciendo inexorablemente a la degeneración de nuestro estado de derecho democrático liberal inicial en una democracia totalitaria: objetivo explícito de los programas políticos de comunistas y secesionistas que, de hecho, está marcando el rumbo de la política de gobierno.

Otro viejo refrán nos dice que “la maestra Ciruela, que no sabía leer, empezó una escuela”. ¡Qué atrevido, usar un púlpito neoyorquino para dar lecciones políticas y morales por el contrario que se practica, y es evidente, todos los días el gobierno!