“Lo quieren fuera de la consejería. Pero se resiste ”, asegura un miembro de los Mossos d’Esquadra. Se refiere a Josep Lluís Trapero, en el ojo del huracán político porque, como se publicó Crónica globalEl 15 de julio viajó a Madrid para celebrar reuniones operativas en el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional y la Zarzuela. El independentismo más exacerbado no ha perdido la oportunidad de atacar a Trapero, quien tras ser absuelto de los delitos de sedición y desobedienciaDecidió mantenerse al margen de cualquier tipo de enredo político.

Fuentes políticas asumen que este viaje servirá de excusa para el ministro del Interior, Joan Ignasi Elena, para reestructurar el liderazgo de los Mossos. Presionado por la CUP, que responsabiliza a Trapero de la cargas contra manifestantes independentistas, y por el Director General de la Policía, Pere Ferrercada vez más poderosa dentro del departamento, Elena tendrá que dar muchas explicaciones sobre el crisis policial eso viene si, finalmente, Trapero es despedido. ERC No tiene puestos de confianza dentro del cuerpo ya que, como se sabe, relevó a Junts per Catalunya en la dirección de Interior.

Gestión y CUP

De esta forma, los republicanos asumieron el reto de demostrar que pueden gestionar un negocio tan sensible como la seguridad pública catalana, garantizando al mismo tiempo el apoyo de la cupaires a la investidura de Pere Aragonès, con el compromiso de cambiar el modelo policial catalán.

Después de asumir el cargo de consejera, Elena mantuvo en el cargo a Trapero, quien había sido reintegrado por su predecesor, Miquel Sàmper, ya Ferrer, cuya carrera política siempre ha estado ligada a los CDC. Pero las relaciones entre el consejero y el alcalde de los Mossos nunca fueron cordiales. Elena, según fuentes del departamento, desconocía el viaje de Trapero a Madrid. Ya al ​​inicio de este mandato, se especulaba que Trapero fue despedido. El Mayor sabía que sería muy difícil evitar las presiones políticas, pero se propuso reorientar las relaciones con el Policía Nacional y el Guardia Civil. Una de sus primeras acciones fue, en este sentido, reunirse con el delegado del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera. Y también reconciliarse con el comisario Ferran Lopez, con quien rompió relaciones cuando lo reemplazó durante la aplicación del artículo 155. López, posiblemente consciente de esas tensiones en Interior que hoy amenazan a su amigo, se inscribió como jefe de seguridad del FC Barcelona el pasado mes de abril.

Sin fanfarria

Asimismo, nadie entendió que Ferrer seguía al frente de la dirección general. Pero ERC quiso hacer una transición sin estridencias, pero según fuentes policiales, “ha optado por el desgaste”. Una estrategia arriesgada, no solo porque la mayoría de los agentes de los Mossos, cansados ​​de estar en el foco político procesista, visten a Trapero, sino también por las dificultades para encontrar un sustituto de confianza para ERC, dado que la cúpula policial catalana proviene del mandato de Quim Torra. El exministro del Interior, Miquel Buch, se aseguró de colocar al personal comprometido con el proceso independentista en lo más alto de los Mossos d’Esquadra. En abril de 2019, la Dirección General de Policía resolvió, a través del sistema de designación libre, el nombramiento de ocho nuevos comisionados, los cuales fueron elegidos entre 33 alcaldes. Seis de ellos eran alcaldes con un perfil soberanista conocido, entre ellos Eduard sallent, quien, dos meses después -un tiempo récord que sorprendió al cuerpo- fue ascendido a jefe de los Mossos.

Sallent, quien pasó a Miquel Esquius y sería relevado por Trapero en noviembre de 2020, ahora suena como un posible reemplazo para él.

¿Y qué pasará con Pere Ferrer? Fuentes del interior aseguran que el director general se está convirtiendo en el hombre fuerte del departamento. Un ejemplo de ello es el reciente decreto que otorga a Ferrer el mando de la cuerpo de escorts de los Mossos, incluidos los del controvertido Área de Seguridad Institucional (ASI) -la Guardia Pretoriana de Torra- por lo que la dirección de esta unidad será política y no policial.