Eduardo, camarero del bar Cantalejo de Madrid, muestra la propina que le ha dejado un cliente.
Eduardo, camarero del bar Cantalejo de Madrid, muestra la propina que le ha dejado un cliente.Víctor Sainz

Eduardo lleva un año pegado al datáfono. Antes de que el virus irrumpiera en nuestras vidas como un huracán, era raro el cliente que pagaba con tarjeta en el bar donde trabaja como mesero. Pero como en tantos otros sectores, la pandemia ha cambiado la forma de consumir de los españoles. Y la gran mayoría rechaza las monedas. “Ahora siempre tengo encima el datáfono para no hacer dos viajes”, dice en el salón del restaurante Cantalejo, junto al metro de La Latina en Madrid.

Todo indica que este nuevo hábito llegó para quedarse. La introducción del pago en efectivo amenazó la práctica de la propina, que el cliente solía cubrir con las monedas sobrantes de la cuenta. Pero, contrariamente a lo que pueda parecer a simple vista, en el sector señalan que los consumidores se han adaptado, y que en cualquier caso solo ha habido una ligera bajada en el pago de este bono para quienes se ganan la vida con la hostelería. . “Vemos que cada vez es más habitual cobrar la propina al pagar con tarjeta”, sostiene Emilio Gallego, secretario general de Hostelería de España, que estima que estas bonificaciones se han reducido solo un 10% en los últimos meses, según un informe interno. encuesta del empleador.

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David Fernández, propietario de la fonda asturiana Paixariños, también en la capital, asegura que ocho de cada diez clientes utilizan tarjeta, fórmula que antes de la pandemia era residual. No cree que los nuevos tiempos estén erosionando las propinas. Incluso podría ser todo lo contrario: “Puede ser porque ahora trabajamos mucho en la terraza, pero ahora la gente se va aún más”. Aunque sí puntualiza que el que antes apenas dejaba propina, ahora menos: “Es la excusa perfecta, ahora nunca llevan nada suelto”. En la misma dirección, Eduardo, de Cantalejos, señala: “Los pagos con tarjeta han subido mucho, pero no vemos que bajen las propinas. Lo que es muy común es que te pregunten si pueden dejarla con la tarjeta porque piensan que tal vez mi jefe se la quede ”.

David Fernández, propietario del restaurante Paixariños en Madrid, carga a un cliente con un datáfono.
David Fernández, propietario del restaurante Paixariños en Madrid, carga a un cliente con un datáfono.Víctor Sainz

El Banco de España confirma la digitalización de pagos tras el paso de la pandemia. Si en 2019 el 41% de los españoles utilizaba tarjeta de débito para pagar habitualmente (el 53% utilizaba efectivo), en 2020 ese porcentaje ascendía al 54% (el 36% seguía utilizando monedas y billetes). En el caso del comercio y la hostelería, la caída de los pagos en efectivo fue aún mayor el año pasado: siete de cada diez clientes utilizaron una tarjeta y el 69% de los consumidores prevé seguir usándola.

El informe de uso de efectivo de la entidad también revela que solo el 2.5% de la población dejó de usar efectivo por razones de higiene debido a la pandemia. La gran mayoría se pasó a la tarjeta porque la mitad de los establecimientos en España promovieron el uso de métodos de pago alternativos, según el Banco de España. La Asociación Española de Bancos (AEB) registra un incremento del 9% en la venta de dataphones en el último año.

La digitalización del consumo también ha catapultado las aplicaciones de micropago, como Bizum, muy común en la hostelería porque permite que una persona se haga cargo de la cuenta para que luego cada comensal transfiera su parte sin pagar comisiones. En el primer semestre del año, Bizum ya ha registrado más transacciones que en el conjunto de 2020 y esperan llegar a 450 millones de operaciones en diciembre, frente a los 212 millones del año pasado.

El siguiente paso de la aplicación, según Fernando Rodríguez, director de desarrollo de negocio de la compañía, es que los clientes paguen directamente en restaurantes y tiendas con Bizum, mediante una transacción local. “Nuestra idea es luchar contra el efectivo”, reconoce Rodríguez.

Comisiones alrededor del 2%

Bizum es propiedad de una veintena de grandes bancos españoles y su objetivo de desbancar a las monedas demuestra que estas entidades son las más beneficiadas por la digitalización. La tasa media real aplicada en 2020 a cada pago con tarjeta fue del 0,35%, según el Banco de España, y las empresas pagaron 562 millones a las entidades financieras por estas comisiones.

En el sector hotelero, esta tasa es muy superior, en torno al 2%, según Miguel Alonso, propietario del restaurante La Bodeguita del Arte, frente al parque de El Retiro de Madrid. “Para mí, el aumento de los pagos con tarjeta es un obstáculo económico. Parece un porcentaje pequeño, pero si factura 600 euros al día estamos hablando de más de 4.000 euros al año ”.

La pandemia también ha traído al sector otras tendencias que facilitan el consumo a los clientes, como el uso de sin contacto [pago con tarjeta sin introducirla en el datáfono], que ha aumentado un 45% en la pandemia, según la consultora Gfk. También está ganando terreno el uso del teléfono móvil para pagar en los establecimientos, que ya es la opción favorita del 12% de los consumidores, según una encuesta de Pecunpay.

Los hoteleros coinciden en señalar a los extranjeros como los consumidores que mejor dejan las propinas. La caída del turismo tras el brote del virus ha disminuido este pequeño extra que reciben los camareros a fin de mes. A ello se suma que la tradición de las propinas lleva años en declive, según Emilio Gallego: “Es cierto que en España tienen cada vez menos peso, sobre todo en comparación con otros países”. En este sentido, el representante de la patronal reconoce que estas bonificaciones son solo un pequeño extra al final del mes: “Hoy la propina no es más que una pequeña alegría, pero no una parte importante de la compensación de los empleados”.