Fachada del Banco de España.
Fachada del Banco de España.

La crisis provocada por el coronavirus sigue golpeando las cuentas públicas. La deuda de todas las Administraciones aumentó en junio hasta 1,42 billones de euros, el mayor volumen jamás registrado. Esta cifra corresponde al 122,1% del PIB, según los datos publicados este martes por el Banco de España, un porcentaje inferior al 125% alcanzado en el primer trimestre del año, pero por encima del 119,5 previsto. % que el Gobierno tiene sobre la mesa al cierre de este año fiscal.

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La paralización de la actividad económica provocada por los bloqueos durante el año pasado supuso una enorme factura para las cuentas públicas. La fuerte caída del PIB y el aumento de las necesidades de financiación para apoyar el gasto empujaron la deuda pública del 95,5% del PIB en 2019 al 120% en 2020, el cuarto ratio más alto de la UE y el mayor incremento de la deuda española en puntos porcentuales desde que se tienen registros.

Los datos publicados este martes por el supervisor bancario reflejan un incremento de 23.478 millones de euros respecto a mayo, y un repunte del 10,4% respecto a junio de 2020. El grueso del pasivo se concentra en manos del Estado (1.235.196 millones) , que rompe un récord con 19.632 millones más respecto al mes anterior. El Seguro Social aumentó sus números rojos en 6.501 millones (a 91.855 millones), un aumento del 33,4% en comparación con el año anterior; las comunidades autónomas y municipios también incrementaron su endeudamiento hasta junio, en 3.427 y 57 millones, cerrando el primer semestre con un volumen de pasivo de 312.929 y 22.689 millones, respectivamente.

Pronósticos

La deuda del conjunto de Administraciones había cerrado el primer trimestre del año en el 125,3% del PIB, el ratio más alto en 140 años. Posteriormente, el Ministerio de Economía justificó esta tasa como un incremento “estacional” por el incremento de las emisiones por mayores vencimientos en abril, y aseguró que disminuirá a lo largo del año, subrayando su absoluta compatibilidad con las previsiones fijadas en la actualización de el Programa de Estabilidad que el Gobierno envió a Bruselas a finales de abril. Según estimaciones del Ejecutivo, el pasivo se situará en el 119,5% del PIB este año, caerá al 115,1% en 2022 debido a la mejora de la actividad y la reducción del déficit, se situará en el 113,5% en 2023 y en el 112,1% en 2024, una cifra que sigue en alza y lejos del límite del 60% que marca actualmente el Pacto de Estabilidad y Europa.

La diferencia entre ingresos y gastos públicos, que en 2020 alcanzó el 11%, disminuirá a un ritmo más intenso: el Gobierno espera que el déficit caiga al 8,4% del PIB en 2021, al 5% en 2022 hasta finales de 2024 en 3,2 %, cercano al umbral máximo fijado por la normativa actual de la UE, que Bruselas decidió suspender por la embestida del coronavirus y que ahora están a la espera de revisión. Estas previsiones se hacen desde un escenario inercial, sin tener en cuenta las posibles reformas que podrían implementarse este año, y contaron con el aval de la Autoridad Fiscal (Airef), organismo encargado de fiscalizar las cuentas públicas. Aunque con una advertencia: la necesidad de diseñar una estrategia fiscal de mediano plazo para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas.



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