Dos buenas intervenciones de Oblak, un planteamiento inicial pensado para mantener la portería a cero y un gol de esquina en la recta final para que el Atlético ganara un partido de antaño. Felipe, goleador en el minuto 87, se redimió de sus últimas actuaciones, apuntando como estaba por ser uno de los huecos defensivos de un equipo que empezaba a ser irreconocible por su debilidad en la defensa del caverna. El viejo Atlético, la forma más genuina de Simeone de revivir y reconstruir un equipo irreconocible porque estaba más herido de lo habitual. Así que el saque inicial mostró a un equipo sobrecalculado para ir al ataque. Entre la costumbre de Simeone de poner el freno de mano cuando el equipo sufre una hemorragia defensiva como la que le atormentaba antes del descanso, los quiebres de De Paul y Luis Suárez y la lesión de João Félix, el campeón transmitió la sensación de quedarse corto para hacer daño. el atrevido Osasuna.

Atlético

1

Oblak, Savic, Mario Hermoso, Felipe Monteiro, Vrsaljko (Carlos Martín, min.84), Koke, Lemar (De Paul, min.64), Carrasco, Correa (Luis Suárez, min.64), Marcos Llorente (Kondogbia, min 74) y Griezmann (Matheus Cunha, min 74)

0

Osasuna

Herrera, David García, Juan Cruz, Manu Sánchez (Roberto Torres, min.88), Unai García, Nacho Vidal, Lucas Torró (Oier, min.65), Jon Moncayola (Kike Barja, min.88), Brasanac (Íñigo Pérez , min.74), Kike García y Chimy Ávila (Ante Budimir, min.65)

Metas 1-0 min. 86: Felipe Monteiro.

Árbitro José María Sánchez Martínez

Tarjetas amarillas Griezmann (min.44), Lucas Torró (min.55), David García (min.81) y Carlos Martín (min.88)

Ni el regreso de Marcos Llorente y Lemar parecía amenazador ante la baja retirada de los rojiblancos. Demasiados metros para estirar, demasiados jugadores detrás de la pelota para molestar al equipo de Jagoba Arrasate, que salió altivo, con su defensa de tres centrales para asegurar la salida del balón y decidido a molestar al Atlético apretándolo en las inmediaciones del área de Oblak. Desde la mera disposición táctica, Osasuna se hizo cargo del juego por las superioridades que generaba en todos los ámbitos del campo. No produjo mucho en ataque, pero el gobierno era suyo, con demasiado consuelo de Torró, Brasanac y Moncayola para imponerse en el medio. Ni Koke ni Marcos Llorente les tosieron, demasiado cuidadosos para no perder su puesto y refugiados en su propio campamento.

Desde su dominio, Osasuna arañó un zapato lejano de Torró al que Oblak respondió con un buen tramo. El Atlético se redujo a unas escaramuzas de Hermoso, Carrasco y Lemar en el lateral izquierdo que generaron un par de centros, ambos cazados por Griezmann con poco marco para el remate. El galo fue un referente y estuvo poco acompañado porque Lemar y Correa estaban más pendientes del pico y la pala que del ataque. El flanco derecho rojiblanco estuvo en barbecho durante la mayor parte del primer tiempo. Sólo cuando Marcos Llorente rompió empates se acercó a la portería. Una combinación con Correa al borde del descanso le dio un pase de regreso al que Griezmann se vio obligado.

El Atlético fue otro en la segunda parte. Más ambicioso, empujado porque empate a empate se le escapaba la cabeza del campeonato. Fue más agresivo para el saque y eligió los centros desde los laterales para llegar al área de Herrera. El bombardeo estuvo encabezado por Vrsaljko y Marcos Llorente, que ya estaba en un plan polivalente, centrocampista para defender y dentro o extremo para atacar. Ocurrió que Griezmann y Correa estaban en la subasta, dos atajos entre Unai, David García y Juan Cruz.

Centros laterales

Simeone entendió que de esta manera necesitaba más peso y centímetros en el área. También quería más precisión en los centros. Entonces sentó a Correa y Lemar para meter a Luis Suárez y De Paul. El Cholo quería fuego, pero también equilibrio. Y ese fue el tono de sus cambios cuando posteriormente dio entrada a Kondogbia y Cunha por Griezmann y Llorente. Jagoba, que había detectado que el Atlético estaba atrincherando a su equipo, sentó a Torró y dio a Budimir vuelo para intentar estirar a su equipo. No cambió el panorama del juego. Los de Simeone continuaron con su carga de centros laterales y Osasuna no acertó a encajar un contraataque intimidante que haría dudar al Atlético.

Carrasco, en un baile en el área con ruleta incluida, supo hacer uno de los goles de la temporada, pero el disparo se les escapó por medio palmo. Con el partido oliendo a empate, Simeone se atrevió con el canterano Carlos Martín, un extremo juvenil que en los pocos balones que tocó mostró las tripas de cara. El acoso final rojiblanco produjo un tiro de esquina a falta de cinco minutos para el final. Carrasco acertó el servicio al primer palo, Herrera se quedó a la mitad y Felipe se impuso en el salto para girar el cuello y cruzarlo al segundo palo. Hacía mucho tiempo que no ganaba el equipo de Simeone con una jugada de estrategia, un arma de otros tiempos. Del viejo Atlético que lució anoche y que supo rematar la faena con una contra en la que Herrera dejaba desguarnecido el arco para subir a rematar un saque de esquina forzado por otra buena atajada de Oblak con un zurdazo raso de Torres.

Carrasco, tras un buen slalom, lanzó una parábola desde el centro del campo que se estrelló contra el poste. El último destello de un partido que reforzó a ese Atlético que necesitaba reconectar con la versión con la que suele salir de sus crisis defensivas. Portería a cero y gol de córner.

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