El Real Madrid sumó su segunda goleada ante el Baskonia en menos de un mes en Vitoria, la quinta victoria consecutiva en la Euroliga (décima en 12 días) y la octava consecutiva en un noviembre impecable en el que el equipo de Laso ha pulido su rocoso perfil. Atacando desde la defensa y sin hacer concesiones, los blancos lograron una plácida noche en el Buesa Arena tras romper el partido en apenas 13 minutos (20-37). Heurtel (12 puntos y 9 asistencias), Causeur (13 puntos), Tavares (12 puntos) y Abalde (11 rebotes) lideraron un ejercicio de solidez colectiva que se apoderó de un rival débil, que sin haber abandonado por completo el diván de Ivanovic perdió repentinamente el efecto de Bálsamo de Spahija. Solo Enoch y Fontecchio intentaron rebelarse contra el rodillo madrileño. “Hemos recibido una lección que nos tiene que servir para crecer en el futuro”, resumió el propio Spahija. El Baskonia se mantiene al final de la clasificación con solo cuatro victorias en dos meses de competición.

El primer cuarto contó con dos vidas en apenas 10 minutos, como antesala de una noche desigual en el Buesa Arena. Enoch protagonizó la efervescente puesta en escena del Baskonia ante un lento Madrid de reflejos en la salida. El pívot estadounidense con pasaporte armenio aprovechó los desequilibrios blancos y anotó nueve puntos en un santiamén, pero el equipo de Laso no tardó en reaccionar y su respuesta fue contundente. Con cuatro exbaskonistas en el quinteto (Heurtel, Causeur, Hanga y Poirier), el plan madrileño tomó vuelo y el marcador se desvió. De 9-5 desde el minuto cinco al 11-23 solo cuatro después. Una respuesta firme que Abalde inició y completó a las tropas francesas. El esfuerzo de Heurtel, la precisión de Causeur (11 puntos en ese tramo) y la eficiencia de Poirier (cuatro puntos en cuatro minutos), pusieron al Madrid en la rampa de lanzamiento.

El despegue final de los objetivos tuvo lugar desde el perímetro. Heurtel y Rudy compartieron el subfusil y, con dos triples por barba, desenrollaron al Baskonia en tres minutos (20-37, m. 13). En el medio, el remate entre el propio Heurtel y Baldwin, con pescozones, badass y empujones (saldados con uno antideportivo para cada uno), acabó centrando a los baskonistas y espoleando a los visitantes. La defensa sólida y aplicada y el dominio en el rebote permitieron al equipo de Laso dominar el juego y controlar el ritmo a su antojo. Fontecchio apenas pudo dar un paso adelante para intentar rearmar a su equipo. El Madrid llegó a la frontera de los 20 puntos de alquiler ante un rival con mal pie y angustiado en su búsqueda de respuestas. Del 26-45 en el minuto 16, al 34-53 del descanso y del 38-59 en el 23. Ni un puñado de pérdidas de balón bajó el demarraje blanco (42-66, m. 28).

El 31 de octubre, el Madrid pasó como un rodillo por Vitoria en la octava jornada de Liga (65-83), en un partido que certificó las fisuras en el proyecto de Ivanovic e inauguró la velocidad de crucero del equipo de Laso (que cierra el noviembre con ocho victorias en tantos juegos). Un expediente que el Baskonia de Spahija tampoco pudo discutir. La sensación de liberación que proyectaron los jugadores del Baskonia tras la llegada del croata hace 10 días, se quedó en nada ante un rival sólido y constante en su empeño defensivo. El nuevo Baskonia se parecía mucho al anterior Dusko y el nuevo Madrid siguió puliendo su perfil defensivo y rocoso.

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