Torres de líneas eléctricas.
Torres de líneas eléctricas.imágenes falsas

El sistema eléctrico está inmerso en una tormenta de verano que parece no tener fin. El precio de la luz rompe sus récords una y otra vez a una velocidad asombrosa. Este jueves tocará, de nuevo, máximo histórico. El precio diario de la electricidad en el mercado mayorista se situará en 122,76 euros el megavatio hora (MWh), un 5,2% por encima de los 116,73 MWh del día anterior, según datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). De esta forma, el mercado alcanza un nivel nunca registrado, por encima de 117,29 el 13 de agosto.

Por franjas horarias, el precio oscilará entre los 129,81 euros / MWh que costará entre las diez y las once de la noche, y los 119,95 euros que se abonarán entre las cinco y las seis de la mañana. La espiral ascendente de la factura de la luz parece no tener fin, algo sobre lo que advierten los expertos dados los altos precios del gas y los derechos de emisión de CO₂. En este contexto, el Gobierno ha implementado diversas medidas que hasta el momento no han logrado frenar la subida del precio que pagan los consumidores en su factura. Y agosto apuesta fuertemente a superar el pico de julio, que se coronó como el mes más caro de la historia.

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El precio que fija el mercado mayorista afecta directamente a los consumidores que se encuentran en el mercado regulado por el Estado (conocido como PVPC, en el que hay 10,6 millones de clientes). Aunque el resto, los 16,2 millones que están en el mercado libre, también acabarán pagando este precio desenfrenado, ya que las ofertas de las comercializadoras se hacen acorde a la evolución del mercado mayorista. En otras palabras, estos precios históricos afectarán a todos los consumidores, de una forma u otra.

El nuevo récord histórico agrega aún más combustible a un debate político que ya es muy tenso. El Ejecutivo lleva meses intentando frenar las subidas, incluso a costa de tocar en tributación: las principales medidas para reducir el impacto a corto plazo en el bolsillo del consumidor fueron la reducción del IVA del 21% al 10% y la suspensión de el impuesto a la generación. Además, la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, tiene dos medidas estructurales sobre la mesa con las que pretende rebajar la factura un 15% en los próximos años. La primera es una fórmula para reducir el llamado ganancias extraordinarias “Utilidades del cielo” que reciben las centrales no contaminantes, principalmente nucleares e hidroeléctricas, por el aumento del costo del CO. Y la segunda, la creación de un fondo (Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico o FNSSE) para eliminar el costo de las primas por renovables del recibo en un plazo de cinco años, y distribuirlo entre todas las comercializadoras de energía, incluidas las de gas e hidrocarburos.

Los enfrentamientos por el precio de la electricidad se producen con la oposición, como era de esperar. Pero también dentro del Ejecutivo. De hecho, United We Can ha exigido desde el inicio de la crisis eléctrica la creación de una empresa pública de energía (el ala socialista ya se ha abierto a esta opción) e intervenir en el mercado de emergencia por decreto. Mientras tanto, la oposición se aferra a la espiral ascendente para atacar al gobierno. Algo que, también es cierto, todo el mundo utiliza cuando no está en La Moncloa, aunque luego se convierte en un dardo envenenado para ellos mismos cuando llegan al poder.

Por si fuera poco con estos ingredientes, el plato se ha condimentado aún con más picante debido al enfrentamiento con las empresas. Hubo una primera pelea con la reducción de beneficios. Caído del cielo. Y a esto le siguió Teresa Ribera calificando de “escandaloso” el vaciado de al menos dos embalses españoles por parte de Iberdrola para producir electricidad a bajo precio en un momento en que se paga a máximos históricos. Este mismo miércoles, para colmo, la CNMC ha asegurado que algunas comercializadoras de electricidad han cobrado hasta un 30% más en el coste de la energía tras la entrada en vigor el 1 de junio de la tarifa para tramos horarios sin informar a los consumidores.

Fijación de precios

Los precios se establecen mediante un proceso complejo en el mercado diario, similar al sistema utilizado en todos los países europeos. Este mecanismo se realiza contrastando las ofertas de las empresas generadoras de electricidad y las empresas comercializadoras para cada hora del día siguiente. Y el equilibrio entre oferta y demanda es lo que determina el precio. Así, en lo que se conoce como el piscina (piscina, en inglés) eléctrica, tienen prioridad las energías más baratas, como las renovables o la nuclear. Si estos no logran llenar ese pool imaginario que representa la demanda total, entonces entran los más costosos, como los que usan combustibles fósiles. Así, el precio final que se paga por esa energía a todas las plantas está determinado por el último suministro que ingresa. Es decir, el más caro. Por tanto, si se cubre la demanda con las fuentes más baratas, se pagará un precio bajo. Pero si no lo consiguen y entran fuentes más caras, se agradecerá enormemente el valor de todo lo que se consuma.

De esta forma, en épocas de alta demanda energética (por ejemplo durante la última ola de calor o lo que sucedió el pasado mes de enero durante la tormenta Filomena) el precio suele dispararse. Aunque hay otro factor que se mantiene en el tiempo y que está determinando los altos precios de las últimas semanas: el gas está por las nubes –más de 40 euros MWh– y el coste de los derechos de emisión de CO₂ va en aumento – supera los 50 euros la tonelada . Un elemento crucial que, además, durará meses: el gas será caro al menos hasta la próxima primavera. “No bajará hasta febrero o marzo del año que viene, según las previsiones, que pueden estar equivocadas. Donde no hay duda es con el CO₂, que tendrá una senda ascendente segura”, explica Francisco Valverde, consultor y analista de el mercado de la electricidad.