El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha citado a más de una decena de imputados por la ‘Operación Titella’ de la próxima semana, donde se investiga una presunta macro-estafa que tiene al productor de televisión José Luis Moreno como principal imputado.

Según un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, el titular del Juzgado Central de Instrucción Número 2 ha accedido una ronda de apariciones que tendrá lugar los días 6, 7 y 8 de octubre y en la que intervendrán un total de 12 investigados, aunque ninguno de los presuntos cabecillas.

El miércoles se presentarán Cristina Muñoz, Rosa Santamaría y Natalia y Raúl Fernández; le seguirán el jueves Luis Enrique Dueñas, José María Alvear, Óscar Tardio y Ernesto Paniagua; mientras que el viernes declararán Pascal Jean Jorgen, Óscar Ordoñez y Beatriz y Ramón Sánchez.

Moreno, uno de los principales imputados

Moreno es uno de los principales imputados en la ‘Operación Titella’, cuya investigación se inició en 2018 y eclosionó el pasado mes de junio con su detención y la de decenas de personas en diferentes ciudades por un presunto fraude perpetrado a través de una red corporativa.

Acusado de fraude, blanqueo de capitales, conspiración, falsificación de documentos, insolvencia punible y delitos contra la Hacienda Pública, se encuentra en libertad condicional, con la obligación de comparecer semanalmente en un juzgado, retiro de pasaporte y prohibición de salir del país.

El magistrado impuso una fianza de tres millones de euros que el ventrílocuo presentado ‘in extremis’ en forma de garantía hipotecaria, lo que le obliga a cubrir el doble de la cantidad exigida, es decir, seis en lugar de tres millones.

Según el resumen del caso, al que tuvo acceso Europa Press, la Policía Nacional sospecha que Moreno se mantendría escondido entre 400 y 900 millones de euros en el exterior.

“Tarjeta de visitante”

Los investigadores dividen la presunta trama en dos organizaciones: una liderada por Moreno, Antonio Aguilera y Antonio Salazar, dedicada desde 2017 a la “fraude y fraude contra bancos e inversores privados”, “a la falsificación de partidas bancarias como cheques y pagarés” y al “blanqueo de capitales”; y otro, encabezado por Carlos Brambilla, presunto narcotraficante que habría utilizado dicha estructura para lavar dinero.

Según el relato judicial, Moreno y Aguilera serían los “altos directivos” y Salazar, el tercero en acción. Cada uno tendría una función. El productor, “Como persona pública muy conocida, prestaría su nombre como tarjeta de presentación” con el fin de obtener fácilmente la financiación, fingirían necesitar para iniciar un proyecto cinematográfico. Por tanto, “fue el principal receptor de los fondos obtenidos”.

Ese dinero luego iría a Aquilera y Salazar. Los dos tendrían “amplio conocimiento en operaciones bancarias y comerciales”Por tanto, ellos serían los encargados de crear las empresas, “maquillarse”, constituir administradores y presentarlos a las entidades bancarias como destinatarios de la financiación necesaria para dichos proyectos. En realidad, estarían desprovistos de actividad.

A través de esta red de “empresas fantasma” Gestionadas por presuntos testaferros, ambas organizaciones trasladarían “grandes cantidades de efectivo” a quienes intentaran disponer de ingresos que pasaran como beneficios de su trabajo comercial o con inyecciones de efectivo para lo cual contarían con la complicidad de los empleados bancarios que eran. tomaría su comisión a cambio de introducir este dinero en el circuito legal.