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Las respuestas obtenidas por las agencias de inteligencia no son concluyentes, en parte debido a la poca cooperación de las autoridades chinas.

Un equipo de desinfección limpia la escuela en Bozhou, China.
Un equipo de desinfección limpia la escuela en Bozhou, China.AFP
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¿De dónde vino Covid-19? ¿Se quedaron atrás los chinos? ¿Fue concebido en un laboratorio del gigante asiático o saltó de pangolín a ser humano, dando lugar a una pandemia que ya ha 4,5 millones de víctimas y ¿ha paralizado las economías de todo el mundo? Las respuestas siguen siendo una nebulosa, un jeroglífico en un laberinto, incluso después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, encomendará a sus servicios de inteligencia un informe para resolver el enigma.

El mandatario recibió un informe clasificado el pasado martes en el que no existen conclusiones concluyentes que despejen dudas sobre el origen de la pandemia, según dos funcionarios citados por el diario. The Washington Post. Parte del problema parece residir en la falta de colaboración de las autoridades chinas, país donde se originaron los primeros casos de coronavirus. Durante semanas, la ciudad de Wuhan fue el epicentro de la pandemia antes de viajar al resto de Asia, Europa y Estados Unidos.

Biden encargó el informe hace 90 días con el objetivo de “llegar a una conclusión más definitiva”, pero el trabajo refleja la La resistencia de Beijing a ofrecer más información, especialmente de las pruebas de laboratorio que podrían descartar la teoría del accidente en un centro que pudo haber generado el virus y su posterior propagación.

Esta hipótesis cobró especial fuerza a principios de año, cuando un grupo de 18 científicos envió una carta a la revista. Ciencias asegurando que el accidente en el laboratorio tenía que ser investigado como una posibilidad muy factible del origen del Covid-19. Se basaron en información desclasificada durante el mandato de Trump que representó una visita a un hospital en Wuhan por parte de tres trabajadores del Instituto de Virología de la ciudad, todos ellos con síntomas similares a los de la gripe.

“Fue una inmersión profunda, pero solo se puede profundizar tanto como la situación lo permita”, dijo un funcionario estadounidense sobre el informe. “Si China no da acceso a cierto conjunto de datos, nunca lo sabremos realmente.“La directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, ya había advertido de los obstáculos que se encontrarían en el camino. Esperamos encontrar una pistola con humo, pero es un desafío. Puede que suceda y puede que no”, dijo.

Haines confirmó que se dedicó una buena cantidad de recursos al informe, incluido lo que denominó “glóbulos rojos”, grupos destinados a indagar en análisis de laboratorio previos para escudriñar cada ángulo. Otro funcionario citado por el Post indicó que el problema podría estar en asignar espías a tal informe cuando es una tarea que preocupa a los científicos.

El informe que Biden encargó a sus agencias de inteligencia derivó de su frustración por la falta de colaboración china para determinar qué causó el virus y su posterior propagación a nivel mundial, incluso dentro de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El presidente demócrata no es el primero en intentar resolver el misterio de Covid-19 que se ha debatido sin cesar en la arena política. Mike Pompeo, exsecretario de Estado bajo el presidente Trump, tomó el mismo camino que Biden al tratar de comprender el nivel de participación de los chinos. Aunque se descartó la posibilidad de que el virus se hubiera introducido deliberadamente en la población, no detuvo los constantes ataques de Trump a su rival asiático. No se cansó de apodarlo por el “Virus chino“, a pesar de las tensiones diplomáticas que provocó y del habitual aluvión de críticas.

Jen Psaki, portavoz de la Casa Blanca, confirmó el lunes que aunque el informe aún no es público, les llevará un par de días desclasificar parte de él.

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