JAVIER HERNANDEZ

El titular de Ajos y Cebollas del Txorierri, A. Rodríguez cree que algún sindicato “ha engañado a los cuatro empleados” que lo denunciaron por explotación laboral “para que cuenten algunas historias falsas”. Los trabajadores describieron a la Policía Nacional de Bilbao que en ocasiones los encerraban en la empresa para pelar cebollas durante 26 horas en lo que “el patrón” llamaba “maratones”. Por esos días pagaba cinco euros la hora. Eran trabajadores sin contrato ni permiso de residencia a los que pagaba de negro, después de interminables horas, según certifica la Inspección de Trabajo. “Me pidieron que trabajara unas horas y les haríamos un favor”, asegura el empresario a EL PAÍS, contra quien hay varios presuntos delitos por violar la legislación laboral y de seguridad social.

“Sé que hice mal y tendré que pagar por ello”, reconoce. Pero rechaza algunas de las acusaciones de los empleados, todos ellos extranjeros y sin la debida documentación. El empresario regresó a la planta poco después de las cinco de la tarde del miércoles, luego de que se hiciera pública la denuncia de sus empleados. Una hora después, explicó su versión de los hechos a este diario. Según su relato, hubo personas que se le ofrecieron en Mercabilbao en momentos puntuales de alta demanda. Luego los “pillaba”, pero eran trabajadores ocasionales, no siempre estaban en la planta ubicada en uno de los polígonos industriales de Zamudio. A partir de ahí, sí reconoce que en ocasiones alargaron la jornada laboral. Según su versión, desde las nueve de la noche hasta las ocho de la mañana del día siguiente, pero nunca las 26 que han denunciado. “Eso es falso”, asegura.

Otro de sus empleados confirmó, sin embargo, durante la misma tarde de miércoles, que las “maratones” son un hecho, pero que en ocasiones las solicitaban los propios empleados porque ganaban 130 euros de una vez. Ajos y Cebollas del Txorierri envasa estos dos productos sin precocinarlos, después de limpiarlos y seleccionarlos, para exportarlos a toda España. “Pero estas personas venían cuando querían, no tenían horarios fijos ni nada, y sobre todo era en verano. Es mentira que durmieran aquí ”, dice Rodríguez.

En una camioneta con el logo de la empresa, estacionada en un estacionamiento del polígono industrial, junto a la planta procesadora de ajo y cebolla, se encontraba aparentemente dormido un joven que ingresaba a las instalaciones de la empresa. “Me niego categóricamente a que me molesten, al contrario, en el momento de imputar fueron detenidos”, dice el empresario, que enfrenta varios delitos contra los derechos de los trabajadores y multas de hasta 70.000 euros por violar la legislación en materia laboral y social. la seguridad importa. Tras declararse ante el juez de guardia la semana pasada, el empresario fue puesto en libertad, pero a disposición del juzgado.

Rodríguez también niega que cuando sufrieron un accidente laboral como consecuencia de su trabajo y tuvieron que acudir a los servicios médicos, les indicó que no mencionaran ni la empresa ni el lugar donde habían sufrido las lesiones, según lo descrito por los empleados en el queja. “Quería regularizarlos, pero no querían ni podían por su situación legal, preferían el dinero”, explica. “Viéndolo de manera positiva, esto va a ser bueno para mí porque podré regularizarlos y legalizarlos. Pero la publicidad negativa de hacerlo público me va a hacer polvo “, admite.

Tras la denuncia de los trabajadores, un grupo de agentes de la Brigada de Extranjería y Fronteras de Bilbao y funcionarios de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Bizkaia comparecieron la semana pasada en el polígono industrial de Ugaldeguren II, donde está ubicada la empresa. Identificaron un total de ocho trabajadores adentro. De ellos, cuatro no tenían permiso de residencia ni contrato de trabajo. Luego de constatar la gravedad y veracidad de los hechos narrados por estas víctimas, los investigadores les otorgaron la condición de testigos protegidos.