Esta no es una misión ordinaria. Los ojos del mundo están puestos en Kabul, en el imparable avance de los talibanes, que ya se ha apoderado de las estructuras de poder y el control de la capital. Occidente abandona Afganistán en una estampida frenética y redobla sus esfuerzos para sacar a su gente en condiciones mínimas de seguridad. Propósito complicado, según las imágenes provenientes del aeródromo. El Ministerio de Defensa español es consciente de ello y por eso ha incluido batallones de élite en sus dos aviones A400M enviados a Dubai, integrado por miembros de la Fuerza Aérea acostumbrados a proteger a los aviones y sus tripulaciones en los escenarios más complejos.

Por motivos de seguridad, aún no han salido a la luz los detalles del operativo que gestiona el Gobierno para evacuar al personal diplomático, a los ciudadanos que permanecieron en Afganistán -seis, según los últimos informes- y al personal afgano que trabajaba al servicio de España. De momento, ha enviado dos aviones Air Force A400M, que ya han salido de Zaragoza hacia Dubái. El primero lo hizo el lunes por la noche; el segundo, a pesar de ser anunciado a las 9 de la mañana del martes, lo hizo alrededor de las cinco.

La pregunta aún permanece sobre cómo gestionará España la evacuación de Afganistán. Otros países aliados están desembarcando estos días con mayores o menores dificultades en Kabul para sacar a su personal. El aeropuerto es, más que nunca, una pequeña ciudad concentrada en un espacio conciso, que vive en la confusión y cuya actividad corre paralela a la del resto de la ciudad.

En los últimos días, y particularmente el lunes, apenas hubo control sobre las pistas, con una multitud que acudió en masa para subir a los aviones, aunque estuvieran en marcha. Se desconoce por el momento si los aviones españoles finalmente aterrizarán sobre Kabul. o si, por el contrario, esperarán en Dubai a que otro país aliado evacue al personal para su posterior repatriación a España.

“Condiciones de evacuación difíciles”

En todo caso, los Ministerios de Relaciones Exteriores y Defensa admitir “difíciles condiciones de evacuación” en Afganistán. Así lo afirmaron voceros oficiales de ambos departamentos en un comunicado. En respuesta a esta dificultad, una fuerza de Escuadrón de apoyo al despliegue aéreo (EADA). El Fuerza Aerea Los define como una “unidad de élite” que ha actuado en algunos de los lugares más difíciles y peligrosos del mundo. También en Afganistán.

Sus miembros, alrededor de 300, protegen los aviones de transporte militar y sus tripulaciones a través de sus equipos de escolta “cuando operan en áreas de riesgo en todo el mundo”. Entre otros, en Malí, República Centroafricana, Irak o el propio Afganistán. Escenarios de conflicto donde las condiciones de aterrizaje o despegue no siempre han sido las más favorables, ya sea en términos de seguridad – fuerzas terroristas o criminales – o meteorológicas. Por tanto, su próxima misión será ofrecer una escolta a todo el personal español evacuado de Kabul.

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Avión Air Force A400M que se utilizará para la evacuación en Kabul.

Junto a ellos se encuentran miembros de otra unidad especializada, el Batallón de Cooperación Civil Militar (CIMIC) del Regimiento de Operaciones de Información número 1 del Ejército, con base en Valencia. Sus tropas están capacitadas para atender al personal civil en la zona de operaciones, cada vez más frecuente en las misiones que actualmente realizan las Fuerzas Armadas. La evacuación de personal civil de Afganistán requerirá el uso de sus habilidades. La fuerza militar movilizada por Defensa se completa con los pilotos de los dos A400M, pilotos del Ala 31 del Ejército del Aire.

El plan para Afganistán

Los dos aviones cubrirán “el primera fase de repatriación del personal de la embajada, de los españoles que permanecen en Afganistán, así como de todos aquellos afganos y sus familias que colaboran desde hace años con nuestro país ”, afirman Defensa y Asuntos Exteriores en su comunicado conjunto. VozpópuliLas tropas estadounidenses han asistido en el traslado al aeropuerto de Kabul de personal diplomático español y agentes de la Policía Nacional que protegían la legación.

La gran incógnita ahora se centra en los intérpretes y trabajadores afganos. Los talibanes han desplegado una fuerza fuera del aeródromo e impedir la entrada a cualquier persona nacida en Afganistán. “Dicen que no podemos irnos”, dice uno de ellos en conversación con este diario. “No sabemos qué va a pasar, esperamos en casa a que España nos dé una solución para salir de aquí”.

Las autoridades españolas insisten en que “no vamos a dejar a nadie atrás”. Las estimaciones que se manejan implican la evacuación de unas 500 personas, aunque aún quedan algunos márgenes por cerrar, sobre todo aquellos detalles relacionados con los familiares de los trabajadores afganos. Las autoridades españolas les han enviado en los últimos días un mensaje pidiéndoles los nombres de su “cónyuge, descendientes y ascendientes directos y dependientes tuyos, así como de tus hermanas solteras” que quieran sumarse al plan de evacuación. Otros países, como Reino Unido o Alemania, admiten la dificultad de sacar a todo el personal de Afganistán, aunque manejan cifras de salvamento muy superiores a las de España.